Historia

De Olot a Riudellots de la Selva

La actividad de la fundición Barberí ha estado históricamente ligada a la población de Olot, aunque actualmente nuestras instalaciones se encuentran en Riudellots de la Selva.

Los orígenes de los hermanos Barberí

De acuerdo con los historiadores Miquel de Garganta y Josep Mª Dou, los orígenes de la fundición se remontan al año 1544. En esa época, tres hermanos procedentes de Italia que recorrían pueblos y regiones trabajando en el arte de hacer campanas se instalaron en Olot.

Establecimiento en Olot

Pasados unos años los hermanos continuaron su camino, pero uno de ellos, Miquel, se casó con una Olotina y fijó definitivamente allí su residencia. Según Garganta y Dou, una de las primeras piezas que salió de los Barberí fue la campana de Sant Miquel de Falgars, que databa de mediados del siglo XVI.

Los trabajos más antiguos

Los trabajos más antiguos documentados de los primeros años de historia de la fundición Barberí se remontan al siglo XVII.

Las primeras campanas

Aunque la actividad de la fundición se remonta al siglo XVI, de los primeros siglos de historia de la fundición artística Barberó sólo se conservan referencias de algunas campanas que se fundieron, como es el caso de las campanas del Capsec, que datan de 1788, y de una de las dos campanas de la iglesia de Sant Andreu del Coll, de 1797.

Procedimiento tradicional

Los procesos productivos que se utilizaban en Barberí en el siglo XVII son muy similares a los que se siguen actualmente. Aunque en los últimos 25 años se han incorporado algunas tecnologías que facilitan las tareas más duras, la esencia del arte de la fundición de los metales se ha mantenido prácticamente intacta.

Época de esplendor

Los trabajos de la fundición artística Barberí están mucho más documentados a partir del siglo XIX. De aquella época destacan especialmente las campanas realizadas.

Encontramos, entre otros, la refundición de la campana mayor de Sant Joan les Fonts, de 1817, a cargo de Miquel Barberí, o la de Santa Bárbara de Pruneres, de 1826, de la que las referencias citan Esteve y Miquel Barberí. Lleva también la marca Barberí la campana actual de la capilla de Sant Francesc, de 1833, situada en la cima del volcán de Montsacopa, en el término municipal de Olot o la campana más grande del la iglesia de Sant Esteve d’Olot. De hecho, la mayoría de las campanas de la región son obra de la fundición Barberí.

Premiados en la Exposición Universal de Barcelona de 1888

La obra de los Barberí fue expuesta en la Exposición Universal de Barcelona de 1.888 y premiada con la medalla de oro por la belleza, perfección y excelente sonoridad de dos campanas, una destinada a Mallol y la otra a Sant Hipòlit de Voltregà.

Campanas, esculturas y cacerolas. Los tres símbolos de la fundición Barberí

Aunque la mayoría de referencias que se han conservado documentan el trabajo de Barberí en el arte de hacer campanas, durante el siglo XIX ya se fundían esculturas importantes. También se conservan algunas cacerolas de bronce fabricadas por Barberí durante esa época, aunque se tiene constancia de esta actividad durante el siglo XVII. Barberí ha hecho incluso cañones de artillería: durante la tercera guerra Carlina (1872-1876) se fundieron cañones para los dos bandos del conflicto: los carlistas y los republicanos.

Los efectos de la Guerra Civil

Durante el siglo XX Barberí fundió un gran número de campanas. Y es que durante la Guerra Civil Española muchas habían sido destruidas para utilizar su metal para fabricar armamento.

Antes de la guerra, Barberí había fundido campanas importantes. Destaca la fundición de la campana del templo del Sagrat Cor del Tibidabo de Barcelona (1928), que pesaba más de 1.000Kg y medía 1,20m de diámetro. Pasada la guerra, el trabajo de rehacer y fundir campanas fue contínua. Las campanas de la Catedral de Girona, que habían resistido guerras e invasiones extranjeras, són un bien ejemplo. No sobrevivieron a la furia inicial del conflicto bélico y la familia Barberí se encargó de fundir las nuevas en el año 1946.

Forja artística

La forja artística es especialmente relevante durante la primera mitad del Siglo XX. Las esculturas de aquella época destacan por su monumentalidad.

Entre las obras más relevantes encontramos uno de los grupos del monumento al Dr. Robert (alcalde de la Barcelona republicana), original de Joaquim Llimona, que se había instalado en la Plaça de la Universitat de Barcelona, pero que el franquismo recluyó durante cuarenta años en un almacén municipal de la Ciudad Condal. Otros trabajos destacados de la época son la estatua de la república, obra del escultor Viladomat, situada en el monumento de Francesc Pi i Margall, erigida en Barcelona en el cruce del Passeig de Gràcia con la Diagonal, el Cinc d’Ors de Barcelona (1928), el altar mayor del monasterio de Ripoll, según un proyecto de Rubió y la escultura L’Abundor, instalada en la Plaça d’Espanya de Barcelona, obra de los hermanos Oslé.

Santa Elena y el Sagrado Corazón de Jesús de Barcelona

La fundición Barberí también se encargó de la fundición de dos de los monumentos más representativos de la ciudad de Barcelona: Santa Elena y el Sagrado Corazón de Jesús de Barcelona.

La imagen en bronce de Santa Elena, obra de Eduard Batiste Alentorn, que desde 1913 corona el cimborrio de la Catedral de Barcelona se fundió en Barberí. Con 4,85 metros de alto y más de cuatro toneladas de peso, hasta el arquitecto Antoni Gaudí destacó su belleza y perfección y la definió como una de las imágenes más bonitas de Barcelona.

La fundición del Sagrado Corazón de Jesús, de Josep Miret, también es obra de la fundición artística Barberí. Esta enorme escultura de bronce que corona el templo del Tibidabo mide 7,40 metros de alto y pesa 4.800 quilos. Se colocó en 1950, para sustituir la original de Frederic Marès, destruida en 1936.

Fundición internacional

En septiembre de 1932 Barberí realizó en bronce el Cristo Rey, de 6m de alto, destinado a Ocaña (Colombia). También realizó bustos del general Trujillo para la República Dominicana.

Colaboración con artistas de prestigio

A lo largo de su historia, Barberí ha reproducido en bronce las obras de innumerables artistas. Muchas de ellas se pueden contemplar en las ciudades más importantes del mundo, como “Conversation Piece” de Juan Muñoz, que se puede ver en el Central Park de New York, o “La fuente”, de Joseph Poelaert, situada en la Place Rouppe de Bruxelles.

Barberí ha colaborado habitualmente con artistas reconocidos internacionalmente, como Antoni Tàpies, Javier Mariscal, Rosa Serra, Soledad Sevilla, Xavier Corberó, Juan Muñoz o Jaume Plensa.

El relevo de la familia Castey

La actividad de la familia Barberí llega hasta la muerte, en 1976, de Pere Barberí y la posterior jubilación de su hermano Iu, los últimos descendientes de la familia dedicados a la fundición. Entonces la dirección de la empresa recae sobre Ramon Castey.

La tradición de la fundición Barberí es reconocida oficialmente en octubre de 1981, cuando la Cambra de Comerç de Girona le otorga un premio por su antigüedad.

Durante su larga historia, la fundición artística Barberí ha realizado la fundición de campanas, cañones, esculturas y utensilios de cocina. En 1996, con la introducción de materiales antiadherentes y la ampliación de la gama de productos se crea una división dedicada exclusivamente a la fundición de piezas de cocina. Así nace Castey, empresa líder en el sector del menaje del hogar.

BIBLIOGRAFÍA CASULÀ I VILANOVA, Joan. Els Barberí, fonedors. Arxiu Casulà. Olot. 1985. VERDAGUER I ILLA, M. Carme. L’escultura a Olot, diccionari biogràfic d’autors. Editorial Bassegoda. Olot. 1987.